Un momento...

Sala del Alcaide

Sala de especial belleza. Su ventana geminada permite ver el interior de la Catedral Vieja, desde lo alto, y ver con detalle, a través de un catalejo cada una de las 53 tablas policromadas que componen el maravilloso retablo.

Debe su nombre al Alcaide de la ciudad, sala desde la que asistía a los oficios religiosos y se resguardaba en época de conflictos.

Está dedicada a la música, parte intrínseca del culto en las Catedrales. Cantorales, facistoles y chirimías son algunas de las voces que reflejan la importancia de la música en la Catedral de Salamanca, y que establecen el tiempo de la liturgia, los ritos, las ceremonias, además del protagonismo de las Catedrales en el ritmo cotidiano de la comunidad.

En ella se puede contemplar uno de los más extraordinarios conjuntos de instrumentos aerófonos renacentistas.

Esta estancia está situada a los pies de las naves, sobre el pórtico de entrada, en el eje de la nave central de la Catedral Vieja. Su ubicación en el conjunto arquitectónico y su ventana geminada en el costado este de la sala, permiten ver el interior de la Catedral Vieja. La ventana, con columna al centro y dos arcos de medio punto, hacen que esta sala sea de un belleza singular. Su construcción es contemporánea de la cubrición de las naves de la iglesia a finales del siglo XII. La ventana que se abre sobre la iglesia estaba tapiada desde 1614, fecha en la que se abre el acceso al exterior de la Torre Mocha y se independiza del resto de la Catedral.

En el costado oeste de la Sala del Alcaide existe una crujía cubierta con bóveda de cañón apuntado, entre el plano de la primitiva portada románica y el plano exterior del pórtico barroco construido en el siglo XVII.

La estancia conecta con el interior de la Catedral por medio de dos escaleras situadas en el grueso de los muros norte y sur. La escalera del hastial, por donde se accede en la actualidad, solo ha sido desescombrada parcialmente, puesto que su macizado corresponde a los refuerzos realizados en la Torre de las Campanas durante los reparos ejecutados en el s. XVIII, necesarios tras el Terremoto de Lisboa.

Antes de la restauración formaba parte de la vivienda del personal al servicio de la Catedral. En ella se ubicaba la cocina de leña, ennegreciendo de hollín la estancia y el entorno.

En la vista al interior destaca el retablo de la Catedral Vieja, una pieza única en Europa en la que se funde el arte gótico y el humanismo del renacimiento italiano. Sus 53 paneles muestran escenas bíblicas sobre la vida de Jesucristo y de la Virgen María. Está firmado por los hermanos italianos Delli. Además desde este lugar se puede contemplar el interior de las naves, las pinturas murales situadas sobre el retablo, que representan escenas del Juicio Final y los órganos realejos.

La Sala debe su nombre al Alcaide de la ciudad, a quien desde el inicio de la construcción, se le reserva como lugar privilegiado desde el que participar en los oficios religiosos y resguardo en situaciones de conflicto.

En la Catedral de Salamanca la capilla de música catedralicia era un elemento fundamental en la vida de la ciudad y el Cabildo se esmeraba en contratar siempre a los mejores músicos. De la historia de esta capilla y su participación en la vida de la Catedral dan testimonio algunos objetos que se muestran en la exposición. En ella se puede disfrutar de uno de los más extraordinarios conjuntos de instrumentos aerófonos renacentistas además de cantorales, partituras y libros de polifonía.

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