Un momento...

Sala del reloj

Tras la última restauración de la Torre, se posibilita el acceso del público a esta sala, donde originalmente estuvo el mecanismo del reloj y donde quedan aún las huellas de los avatares que ha sufrido la torre: el incendio, la ampliación de la Torre, el terremoto de Lisboa y las medidas tomadas para que esta torre siguiera existiendo.

Estancia situada en el interior de la primitiva torre construida en la etapa medieval. Está situada sobre la Sala de la Bóveda y bajo el nivel que corresponde a la Sala de Campanas.

El más alto de los niveles medievales de la torre es la denominada Sala del Reloj, que adquiere su nombre por haber estado situada en este nivel la vieja maquinaria, que tras las restauraciones recientes ha regresado felizmente al lugar para el que fue creada.

La estancia mantiene los muros perimetrales de la inicial construcción del siglo XIII, con los grandes ventanales tapiados.

En el siglo XVI, bajo la maestría de Rodrigo Gil de Hontañón, fue lanzada una bóveda de nervadura estrellada que arranca a partir de unas ménsulas ornamentadas situadas en los cuatro rincones del recinto.

En 1705 se produjo un pavoroso incendio que destruyó todo el cuerpo del remate superior de la torre.

Tras el incendio, el maestro Pantaleón Portón Setién añadió el remate barroco que forma el cuerpo alto de la torre, con la sala de campanas, ochavo, cúpula, linterna, cupulín, pináculo, cruz y veleta.

El gran sobrepeso del cuerpo alto, que apoya sobre le fuste medieval, fue la causa de la ruina de la torre, cuyas rajaduras y desplomes describieron los maestros llamados a consultas.

El Cabildo aceptó la propuesta de reparación que planteó en 1766 Baltasar Devretón. Las reparaciones consistieron básicamente en la colocación de unos cinchos de hierro en el perímetro exterior del viejo fuste románico; tirantes de madera en las estancias interiores, empotrados en el cuajado de los huecos de los ventanales cegados; y en el recrecimiento del espesor del viejo fuste mediante un forro de sillería lisa con perfil en talud que, desde una nueva cimentación, alcanza la línea de cornisa en el arranque del remate superior. Para evitar los empujes se desmontó la bóveda que cubría la Sala del Reloj.

Eliminada la bóveda, para formar el techo de la Sala del Reloj, que a su vez es suelo del nivel de la Sala de las Campanas, se colocó un forjado horizontal de madera que, en las recientes obras de restauración, ha sido renovado, dejando un hueco en su centro para la entrada de luz y la visión del interior alto de la torre.

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